martes, 18 de abril de 2017

Noche carnal

Estamos en mi casa tomando una copa de vino tranquilos mientras reímos y debatimos un poco sobre las noticias del día. Te levantas y te encaminas hacia la cocina, entretanto yo me quedo en el sofá impaciente mirando el móvil para distraerme de la espera.

Tengo un poco de hambre y te sigo hasta la nevera para coger un plátano que me quite el apetito, no me apartas los ojos de encima mientras preparas algo para picar. Me apoyo en la cocina y me dispongo a comerme mi plátano mientras juego con mi ropa, desabrochando mi camisa para dejar ver mi canalillo y rozando mi falda negra de tubo con las yemas de mis dedos.

Separo la cáscara del fruto y me percato de que me estás mirando fijamente mientras lo hago, me doy cuenta de que estoy mordiéndome el labio y mi mirada se vuelve ardiente hacia ti, mi entrepierna se humedece y mi lengua comienza a recorrer el fruto de arriba abajo bajo tu atenta mirada.


Noto como te estremeces, como tu mirada se vuelve aún más lujuriosa y como me deseas. No paro con mi movimiento y mi mano empieza a moverse por mi cuerpo, subiendo de abajo a arriba, parándose en mis pechos y jugando con ellos a través de esta camisa tan transparente que llevo puesta. Mi lengua no cesa con este fruto tan apetecible y sin pensarlo un segundo lo introduzco en mi boca para saborearlo mejor una y otra vez.


Te acercas a mi poco a poco acompañado de una cubitera que previamente habías preparado, la dejas encima de la encimera y tu lengua se acompasa con la mía en esta guerra que acontece en nuestras bocas, mientras tus dedos juegan libres por mis pechos aun cubiertos que tras un rápido movimiento dejan de estarlo y quedan libres, excarcelados de ese fino tejido que los atrapaba y tu mano se mueve veloz por mis piernas subiendo mi falda para dejar al descubierto mi piel más íntima, la parte posterior de mi cuerpo queda completamente disponible ante el tacto de tus manos.


No puedo evitar gemir ante esta escena que estamos viviendo, tu boca no se separa de mi cuerpo, chupas, lames y acaricias cada centímetro de él y no puedo parar de estremecerme. En un impulso coges un cubito de hielo y comienzas a pasarlo por mi cuerpo, comenzando por mi cuello y bajando poco a poco por cada poro de mi piel hasta llegar a mi pecho que se torna firme ante esa fría sensación.

Gimo ante el escalofrío y vuelco mi cabeza hacia atrás con la boca abierta. Seguidamente tu lengua caliente juega con mi pezón congelado por el hielo y una explosión de emociones me invade. Me presionas contra la encimera y me dejo caer sobre ella sin poner presión alguna.


Prosigues con tu juego del cubito de hielo y bajas por debajo de mis pechos haciendo pequeños círculos hasta llegar a mi ombligo y dejando mi piel húmeda a su paso. 


Tus besos se vuelven más apasionados y llenos de lujuria, sueltas el cubito en la cubitera y sigues con tu lengua el rastro de agua que ha dejado por mi piel hasta llegar a mi parte más íntima, protegida aún por la fina tela de mi ropa interior que no tardas en desprender de mi cuerpo.



Y ahí estoy yo, completamente desnuda, dispuesta a ti, me coges en volandas y me llevas a la cama donde te separas de donde estoy para admirarme de lejos, te quedas atónito con mi cuerpo que comienzo a mover lo más sensual posible y te sientas en una silla para admirarme detenidamente mientras te bajas los pantalones y veo como tu polla comienza a crecer ante mi atenta mirada.



No puedo evitar bajar una mano hasta mi coño ahora húmedo y masturbarme deseando que esa grandiosa polla se introduzca dentro de mí. Mis pechos se ponen tersos y duros, y mi vagina es ahora más líquida que sólida. Te necesito dentro de mí. AHORA.



Y no esperas más, te acercas a mí y me tiras de los brazos hasta llegar al filo de la cama, mi cabeza queda fuera y no dudas en meterme tu gran miembro en la boca, el que yo recibo con gusto y tu gemido triunfante colma la habitación. No paro de masturbarme mientras te la como, estoy expectante ante este acto de lujuria desenfrenada. Mi lengua recorre todo tu miembro mientras entra y sale de mi cada vez más mojado.



Nuestro movimiento se vuelve cada vez más firme, más acompasado y más profundo, tu tranca cada vez entra más dentro de mí y se inmiscuye en lo más profundo de mi garganta.



Tus manos se dirigen hasta mi coño chorreante de placer y me introduces dos dedos que me hacen gemir enérgicamente aun teniendo la boca saturada. Mi mano entra en acción y comienzo a chupártela ayudándome de ella, mi cabeza se vuelve loca entre tus piernas mientras tus dedos no paran de hacerme gozar.



Tus manos expertas se mueven dentro y fuera de mí firmemente decididas a hacerme estallar de placer,  pero necesito algo más. Te necesito a ti, en todo tu esplendor.



Y me das la vuelta, me abres de piernas y me la metes sin pensártelo un segundo, noto como me colmas, como me llenas con tu enorme falo y mi espalda se curva, mis manos agarran fuerte la sábana y mis pies se tensan. Necesitaba esto, necesitaba tu polla.


Y comienzas lento, nuestros cuerpos empiezan a amoldarse y tu verga quiere más, quiere adentrarse más y eso es exactamente lo que hace, muy poco a poco. Me encanta esta sensación, noto cada uno de los pliegues y venas entrar y salir de mi.
+ Mmmmmmm… - gimo con la boca abierta



Tu ritmo no tarda en acelerarse. Estamos ambos sedientos de sexo y del duro, así que arremetes contra mi cuerpo con todas tus fuerzas y mis gemidos comienzan a subir de tono…


- Nos van a escuchar los vecinos… - dices tapándome la boca mientras tus embestidas se vuelven más potentes y saciantes.
Saco mi lengua y lamo tus dedos que ahora me tapan la boca y la lujuria se torna en un escalofrío que nos recorre el cuerpo a los dos.


Ese escalofrío se vuelve ardiente y cogiéndome del pelo bailamos juntos en una danza ancestral de lascivia y sensualidad en la que el único objetivo es el gozo mutuo. ¿Existe algo mejor que ésto?


- Te voy a follar como nunca te han follado.

+ ¿De verdad te crees capaz?

- Oooh muñeca, no me desafíes o no saldrás bien parada…

+ Adelante… - le digo con ojos desafiantes.

- Créeme, te arrepentirás de tus palabras.


Intento mantener la compostura y no dejarme llevar por la excitación del momento, el tenerme rendida a él lo hace sentirse poderoso, el amo del lugar, y sinceramente me encanta, necesito que me empale, pero bien y si eso ayuda, que así sea.

+ ¿Esto es todo lo que sabes hacer? – consigo decir entre gemidos

- Tú lo has querido, prepárate para ser partida en dos.


Y así es, sus acometidas comienzan a intensificarse y son acompañadas de varios cachetazos y tras estos, embestidas cada vez más fuertes mientras sigue cogiéndome del pelo. Yo no puedo evitar gemir de auténtico placer y correrme en un estallido de disfrute y carnalidad


- Al final parece que he sido capaz ¿no?

+ Ahora me toca serlo a mí.

Le cojo de los brazos y lo tiro a la cama de inmediato, dejándolo con la polla tiesa y completamente dura a mi merced aunque, la verdad, no tardo mucho en metérmela en la boca, no puedo aguantar más.


Y ahora que es todo mío comienzo a chupársela como nunca, con todas mis ganas, mi lengua se hace presa de su glande que no para de bailar acompasada a él mientras que mis manos peleadas con ellos suben y bajan sobre esa enorme viga de metal que tiene entre las piernas.


Comienzo a hacer lo que mejor sé, comer una buena polla pero de verdad, así que me la meto hasta el puto fondo de la garganta y comienzo a chuparla fuerte desde ahí, notando como entra y sale una y otra vez de mi gaznate.


No puedes más, la diosa que llevo dentro lo sabe…. y sin más dilación te corres, no es poca cantidad, era obvio que no iba a serlo, esos huevazos estaban repletitos de oro blanco que ahora es todo mío.


- Al final lo has conseguido ¡eh! Vaya boquita tienes, uff….



+ Ya te dije que era mi turno ;)

2 comentarios:

  1. No se puede expresar mejor lo que es una sensacional comida de polla. Se nota que te gusta comerte buenos pollones hasta el fondo de tu alma, por lo que el relato pone a mil nada más comenzar con el primer párrafo. Echo de menos todavía más pasión, más intensidad, porque por experiencia sé que una buena mamada da mucho de si.

    La verdad es que no sé si se trata de una dulce casualidad o no, pero justamente este sábado me hicieron una de las mejores comidas de polla que me han hecho en mi vida (tal y como reconocí a quienes me seguís en Google+) y esta tarde mismo he acabado el relato. Lo acabo de publicar, así que espero que te guste.

    Yo espero con mucho interés, y lo digo de corazón, que escribas más a menudo, porque me tienes tan cachondo que si me levantase ahora de la silla mi verga iría golpeando con media casa...

    Besos carnales.

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  2. Vaya tela chiquilla, ufff, no se como decirte, pero me has puesto al cien con tu historia. Maravillosa!
    Un besazo

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