viernes, 10 de marzo de 2017

MASTERCLASS

Daniel es un chico alto, de piel morena y pelo castaño, ojos verdes y un cuerpo escultural bastante raro para estar estudiando ciencias en la universidad; desde luego destaca entre todos los friquis de la clase. Hoy hemos quedado para repasar la clase de esta mañana porque tengo algunas dudas que él podría resolver ya que es muy bueno en bioquimica.

- Nos vemos esta tarde ¿sí?
+ Claro, te espero en casa, ¿quieres café?
- Me encantaría un café contigo, ¿A qué hora voy?
+ De las 16:00 en adelante.
- Perfecto, ¡nos vemos!
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- Estoy saliendo, llego en 10 minutos
+ Ay, vale, me iba a meter a la ducha, estaré atenta.

Me dispongo rápidamente a meterme en la ducha y ducharme a contrareloj y cuando estoy enjabonándome el pelo oigo el timbre de la puerta. Me pongo la toalla y salgo disparada a abrir. Voy con todo el pelo lleno de espuma y con todo el cuerpo empapado.

- Vaya, era cierto que estabas en la ducha. Uau.
+ Si… pasa, pasa, no te quedes ahí, yo tardo un segundo en terminar de aclararme. - digo completamente roja.

Se me queda mirando fijamente y se lanza a mis labios como cuando un depredador coge a su presa. Yo me quedo estupefacta, por un momento no me lo creo. Me coge en brazos y me monta encima del recibidor de la entrada mientras cierra la puerta de la casa a su espalda.



No puedo evitar gemir ante el tacto de sus labios con mi piel, notando como descienden por mi cuello y como sus dientes tiran de la toalla para quitarla de su sitio, su mano se mueve libre por mi cadera hasta que llega a su primer destino que es mi pecho y juega con un pezón mientras que su lengua juega con el otro. Mi cuerpo se arquea ante ambas sensaciones y él en respuesta a ese movimiento acerca su erección hacia mi entrepierna, me presiona con todo el peso de su cuerpo contra la pared y automáticamente noto el frío de ella sobre mi piel aun mojada.


En estos momentos agradezco estar ya desnuda,..
- Deberías terminar lo que estabas haciendo -  y esboza una sonrisa que se acompasa con su mirada ardiente-.
Me coge en volandas y me lleva hasta el baño donde me mete en la bañera aun llena de agua y espuma y comienza a quitarse rápidamente toda la ropa. Yo no me lo creo, estoy flipando en toda la gama de colores habidos y por haber.




Se mete conmigo en la bañera y sus labios se aferran a los míos con pura pasión mientras sus manos recorren mis pechos turgentes y juegan con mis pezones erectos. Su lengua juega con la mía en mi boca y su mano no para de bajar hasta que me abre las dos piernas para tener libre acceso a mi sexo.
Me posa la mano encima de mi parte más íntima y comienza a jugar con mi clítoris entre sus dedos moviéndolos en círculos rápidamente y haciéndome gemir entre sus labios. Introduce un dedo en mi interior que me hace retorcerme de placer en esa bañera llena de agua y espuma, la sensación es espectacular.


No puedo evitar cogerle el miembro y comenzar a moverlo de arriba abajo, lo que lo hace separarse de mi boca y soltar un gemido agónico mirándome a los ojos fijamente, por lo que comienzo a mover la mano enérgicamente, su mano se aleja de mi cuerpo y sé que es mi turno para hacerle gozar de lo lindo.
Ahora es cuando voy a poder sacar todo mi potencial y mi mano se acompasa con sus gemidos incesantes acompañados por su boca que se abre para dejar salir toda su pasión desmesurada.



Y no puedo parar mi ansiedad por chupar una buena polla así que no me lo pienso dos veces y me abalanzo hacia ella para metérmela en la boca y degustarla como hacía tiempo que anhelaba. Mi mano se mueve a compás de mi boca y en su cara se refleja el placer en su esencia más carnal. Cerrando los ojos fuertemente y echando la cabeza hacia atrás disfruta de cada uno de los movimientos de mi lengua por esa deliciosa verga.



Me toma en sus brazos y comienza a tomar todo mi cuerpo con sus manos expertas que me recorren de arriba abajo y se centran en mi sexo moviéndose rápidamente y haciéndome estremecer desde lo más profundo de mi interior.



- Anda coge el gel de baño de allí que  voy a dejarte bien limpita
+ ¿Este? -  digo contoneando mi trasero delante de su mirada traviesa y llena de deseo -.

Él disfruta de las vistas de mi culo mientras me enjabona con sus manos y me limpia muy muy adentro…

- Eres preciosa Natalia, se nota que te das mucha caña en el gimnasio.
+ Me gusta más que me den caña a mí
- Veo que no eres traviesa sólo en clase...

Le miro y me ruborizo, y no puedo dejar escapar una mirada pícara que le hace darme un cachetazo y comienza a mover su mano cada vez más cerca de mi coño húmedo y sediento de sexo…


Noto de repente su enorme polla presionándome la espalda y moviéndose de arriba abajo haciéndome estremecer y gemir profundamente con solo el mero pensamiento de tenerla dentro. Sentirla como se mueve entre los cachetes de mi culo hace que me curve de placer ante el cúmulo de tantas sensaciones.


Inmediatamente me vuelve a dar la vuelta y nos ponemos frente a frente. No puedo evitar deleitarme con su enorme erección que sobresale por encima del agua aun con la bañera bastante llena. Me pongo encima de él y lentamente la introduzco en mi interior, la sensación de humedad mezclada con el placer hacen una combinación explosiva que me hace retorcerme de placer encima de su enorme tranca



Mi movimiento es desgarradoramente lento y mi cuerpo es todo sensaciones, noto cómo cada centímetro de su falo se introduce y sale de mi interior con movimientos ascendentes. Cada vena, cada pliegue, el glande en todo su esplendor se esconde y aparece dentro y fuera de mí. Mis pechos ahora aún más turgentes permanecen quietos esperando guerra, una guerra que no tardará mucho en llegar, este ritmo me mata, necesito fuego porque estoy ardiendo por dentro.



Somos uno, piel con piel y sólo pasión. La lujuria nos recorre el cuerpo con este movimiento lento que hace que nos sintamos completamente el uno al otro pero los dos sabemos que queremos más, mucho más.



Necesito que me folle fuerte y lo necesito ya, así que no lo dudo y hago uso de mis dotes de mujer cogiendo mis tetas con las dos manos y moviéndolas de arriba abajo acompañándolas con una mirada de “Fóllame sin compasión” que le deja estupefacto.



Pero entiende al cien por cien mis súplicas y sentándose en el borde de la bañera me coge en volandas y me la mete fuertemente, un grito de desesperación sale de mi interior seguido de muchos más que se convierten en una deliciosa armonía carnal protagonizada por los dos.

+ Ooohhh, siii ¡¡ahora sí por dios!!
- Eres una jodida perra, te encanta que te empalen eh…
+ Dame todo lo fuerte que quieras – y acompaño estas sensuales palabras con un guiño entrecortado por mis clamantes gemidos.

Y no se lo piensa, sus embestidas son brutales y mi cuerpo no puede soportar tanto placer, se estremece ante cada sacudida y mi cabeza se pierde en los confines de esta húmeda habitación.



Y mirándome con los ojos perdidos me coge en brazos y me pone de pie apoyada en la pared sin sacarme la polla de dentro y sigue con su ritmo agónico mientras yo araño todos los azulejos de la pared y grito de puro placer (Sí, yo soy de las que gritan, y mucho.) Mi cuerpo se arquea para recibir mejor su polla y noto como sus huevos azotan mi clítoris una y otra vez provocándome aún más si cabe.



Sube mi pierna hasta su hombro para dejarme a mi llevar el ritmo y esto hace que se adentre aún más en mi interior. Madre mía, la tiene tan grande que la noto como hace tope dentro de mi, me está haciendo polvo, pero me encanta. Le dirijo mis gemidos para demostrarle lo bien que me lo está haciendo pasar y en un rápido movimiento me coge de la cintura y…



Me empotra contra el lavabo con tal fuerza que siento todo su vigor entrando y saliendo de mí, desde luego este friqui de las ciencias como yo, sabe cómo hacer gozar a una mujer de lo lindo... No puedo evitar intentar mover mis caderas al compás de sus brutales embestidas que hacen mis ojos tornarse en blanco augurando un gran y cercano final…



Y grito de auténtico placer ante semejante acto de lujuria carnal, nuestros cuerpos se funden y me corro plenamente extasiada mientras él prosigue con su ritmo deleitándose de lo que está sucediendo gracias a su gran polla. Y finalmente culmina en mi interior llenándome por dentro de su calor ardiente y húmedo…



- Sintiéndolo mucho vamos a tener que quedar otra vez para repasar bioquímica señorita…
+ No, no lo sientas… estaré encantada de dar otra masterclass contigo... - decimos los dos entre gemidos-.

lunes, 20 de febrero de 2017

Ardientes


Primero de todo me gustaría pedir disculpas por esta ausencia prolongada. He sufrido algunos problemas personales y anímicos que me han pasado factura durante un largo periodo de tiempo, pero ya puedo decir que estoy completamente recuperada física y sobretodo psicológicamente y que Lujurias Carnales vuelve a ser lo que siempre fue. Sexo, pasión y sobre todo, lujuria.

No ha sido fácil despojarme de esos males que recorrían mi mente todo el tiempo, los estudios, la convivencia y todo se puso en mi contra y consiguió minarme. Por eso intentaba refugiarme en las amistades, esas que siempre están ahí y tras una larga deliberación mi respuesta a una noche de fiesta por la ciudad fue afirmativa.

Mi cara no está precisamente risueña y feliz como suele ser y tengo la piel pálida como si de un muerto se tratara, intento darme un poco de color con maquillaje y tiño mis labios de un color rojo pasión para darle un poco más de resplandor a mi rostro. Tras una larga deliberación escojo un tanga negro de encaje a juego con un sujetador del mismo tono, y unos pantalones negros de tiro alto con una camiseta con gran escote en color amarillo mostaza, me coloco mis tacones de 15 centímetros, me miro al espejo y me digo: “Vale, no estás nada mal, vamos a por todas hoy, esta noche vamos a olvidarlo todo.”


Había quedado con algunos compañeros de clase en ir a dar una vuelta tranquila por los bares del centro. Éstos se tomaron la libertad de invitar a amigos suyos propios a pasar aquella noche con nosotros y cuando le ví, me alegré de que Carlos no hubiera preguntado primero si podría traerse algún amigo personal por si alguien se negaba.

Tenía los ojos marrones, casi negros, su mirada era profunda, vestía una camiseta negra ceñida que le marcaba cada uno de sus esculpidos pectorales y dejaba al aire esos espléndidos brazos visiblemente trabajados, una chaqueta negra de cuero y unos vaqueros ajustados que hacían que mi respiración se acelerara a cada segundo.

De repente se me acerca, y con voz cautivadora se presenta.

- Hola, mi nombre es Max, encantado. ¿Natalia, verdad?

Me ruborizo, estoy casi temblando. Sus ojos no paran de mirarme fijamente esperando una respuesta.

+ Ho.. l.. a… , eeem, mi nombre….. ¿Cómo sabes mi nombre?

- Carlos me habla mucho de tí. Es un nombre precioso, casi tanto como tú

Me va a estallar la cara, me pongo de todos los colores y consigo esbozar una sonrisa estúpida a su comentario mientras él me responde guiñándome su ojo derecho, lo que hace que me derrita.

- Ven, te invito a una copa, ¿Qué bebes?

+ Ginebra con fanta de limón, gracias.

Pasamos toda la noche juntos, hablando, conociéndonos y olvidando a los demás compañeros que ríen y bailan a nuestras espaldas. Las copas corren, ya llevamos cuatro y mi cuerpo empieza a notar el efecto del alcohol en mí. Nuestros cuerpos, que empezaron distantes cada vez se acercan más hasta el punto de estar uno sobre el otro, me coge de la cintura en aquel bar abarrotado y me dice al oído lo mucho que le excita mi cuerpo mientras estas palabras llegan a lo más profundo de mi ser. Realmente, le deseo.

+ Tienes un culo espléndido Natalia -  dice mientras su mano furtiva baja de mi cintura y palpa mi trasero.

Y de repente sin pensarlo dos segundos me doy la vuelta y le miro a los ojos ardientemente. No puedo evitar lanzarme a sus labios y dejarle muy claro las ganas que le tengo. No voy a dejar escapar a un dios como este, le quiero en mí, y le quiero ahora.


Nos bebemos las copas rápidamente, paga caballerosamente lo consumido y nos dirigimos sin pensarlo hacia su piso ya que en el mío están mis compañeros y no es plan de montar el numerito. Él vive cerca, a unas 5 o 6 calles, o al menos el paseo se me hace muy corto. Llegamos al piso y me dispongo a subir por la escalera.

- ¿No prefieres el ascensor? Me dice. Y me ruborizo al recordar que pasó la última vez que utilicé un ascensor con un ligue.

+ No, es un segundo, hay que hacer ejercicio.

- No te preocupes por el ejercicio, Natalia, vamos a entrenar duro.

Me sonrojo y le miro ardientemente.

Me dice caballerosamente que pase primero para subir las escaleras y sé que obviamente es para mirarme el culo, así que no se si por la bebida o por lo nerviosa que me pone con esa mirada pícara, me contoneo al subir cada peldaño para hacerle sufrir hasta llegar arriba.

Ya arriba, le espero y al llegar a mi lado me da un cachetazo en el culo, no puedo evitar gemir de placer y aferrarme a su boca con todo el deseo que me ha hecho pasar toda la noche. Coge la llave y entre nuestras convulsiones consigue meter la llave y abrir la puerta. Cierra enérgicamente con el pie cuando estamos dentro y le voy quitando la camiseta mientras me lleva a la cama.


Estamos deseosos de placer, nuestros cuerpos se retuercen entre sí y noto como cada vez mi entrepierna comienza a ponerse más húmeda. Me quita la camiseta y seguidamente el sujetador con un rápido movimiento y presiona su cuerpo fuertemente contra mí mientras noto como su erección me oprime contra el colchón y hace que me retuerza del gusto.

Mis manos se dirigen hacia su pantalón y su mano ágil hace un gesto y las frena, mientras mueve su cabeza de un lado a otro y se le dibuja una sonrisa traviesa en el rostro. De pronto se separa de mis labios para proseguir por mi cuello con su lengua húmeda y detenerse en mis pechos, sobándolos y retorciendo su lengua en cada uno de mis pezones que responden erectos a su gesta. Me levanta y me pone encima de sí, mientras que yo no puedo parar de rozarme contra su entrepierna.


Me lanza salvajemente sobre la cama de nuevo. Desliza una mano sobre mi vientre hasta llegar a mi sexo, que está chorreante, y al encontrarse esa sensación se le escapa un gemido de auténtico placer al ver el efecto que causa en mí.

Recorre toda mi entrepierna, hasta que un dedo experto se posiciona en la entrada y comienza a introducirse en mí, una y otra vez. Mi cuerpo se arquea para recibir sus manos, que cada vez cogen más ritmo, y éste introduce un segundo dedo que me hace estallar en un grito de desesperación. Esto es insoportable, le quiero dentro de mí.


Él aún lleva los pantalones y yo estoy completamente expuesta a él, cuando ya por fin consigo que me deje, le cojo la bragueta y se la bajo rápidamente, para que no pueda pararme.

Saco su enorme polla, que desde luego, se intuía, ya que sus dimensiones propasando el pantalón eran de escándalo. Le escupo en la punta abundantemente y comienzo a mover mis manos alrededor de ella, sólo ahí, sin subir ni bajar, haciéndole lo que él me había hecho hace unos instantes. Me acerco a su miembro y le miro a la cara, mientras sigo moviendo mis manos haciendo movimientos circulares, le pongo la mirada más ardiente que tengo y saco mi lengua para que vea mis intenciones. Le pongo la lengua a milímetros de la punta y veo cómo lo desea, como echa la cabeza hacia atrás y gime desbocado. Y rápidamente le toco muy despacio y la guardo en mi boca de nuevo, sí, yo también se jugar a este juego.


Y me mira con ojos fulminantes ante el final inesperado que le acabo de propinar, me coge, me da la vuelta, me pone a cuatro patas, me coge del pelo hacia atrás y me embiste con toda su fuerza. Grito de dolor, pero sus acometidas no se ralentizan, y ese dolor cada vez va siendo más dulce, más placentero, cada vez le noto más, el tacto, el piel con piel, y agradezco estar tomándome las anticonceptivas porque odio los dichosos condones.

Cada vez aumenta más el ritmo y mi cuerpo se arquea para recibirlo. Oigo su voz jadeante, temblorosa, lo que me pone más a mil y me dejo llevar por esta increíble escena de sexo duro y salvaje que estamos protagonizando.


Podría estar horas en esta posición, me encanta que me dominen a veces y que tomen la iniciativa para variar. Él me tiene cogido el pelo con una mano y me coge el brazo con la otra para profundizar más adentro de mí, para llegar hasta el final y mis gritos son cada vez más agónicos, este ritmo me va a matar, voy a explotar muy pronto.

- Di mi nombre, Natalia

+ Max!

- Otra vez!

+ Max, max, maaaaxx….


Y mi cuerpo se deshace ante él, me corro con toda mi alma, las piernas me tiemblan y mi cuerpo parece de gelatina. Una explosión de placer me inunda y ante esta escena culminante saca su polla de mi interior y me agacho para recibir mi premio entre nuestros gemidos mezclados entre sí formando una melodía de lo más carnal. Y se corre en mi boca, la suya está abierta, el gozo le recorre cada centímetro de su piel y yo sigo exausta por lo acontecido.


- Natalia, eres increíble.

+ No tengo nada que envidiarte, Max.

Y nos quedamos uno encima del otro intentando recuperar la respiración después de semejante acto.








jueves, 26 de enero de 2017

Inflamables

Martes noche, imposible resistirse a una noche de chicas por la ciudad, así que quedamos todas y nos fuimos como no, a tapear, sí, somos de Granada, las tapas son lo nuestro. Tras una buena comilona decidimos irnos de pubs, ya que como todos sabéis, la economía del estudiante no es famosa por ser muy cuantiosa. Entramos al primer pub que encontramos y nos dispusimos a pedir.




Yo llevaba un vestido ceñido, color rojo con escote y taconazo. Era imposible no notar las miradas lascivas mientras me abría paso hacia la barra pero entre todas ellas, una, sólo una me impactó; sus ojos marrones, pelo castaño y esa mirada tan seductora eran imposibles de olvidar así que llegué a la barra y entre el barullo de la gente conseguí ponerme a su lado.




El tequila corría como la seda en aquella barra entre mis amigas y yo, él no me quitaba ojo, ni yo a él, tenía planes con ese cuerpo esta noche y no lo iba a dejar escapar. Me invitó a un par de chupitos y comenzamos a hablar, se llamaba Hugo, medía 1,75 , vivía en un estudio cercano y tenía un perrito. Tras una larga conversación salimos a la pista a bailar; nuestros cuerpos se acercaban, rozándose furtivamente mientras nos observábamos lujuriosos el uno al otro, era una danza sexual en la que nosotros éramos los únicos protagonistas.




De repente me cogió de la cadera y me acercó a su cuerpo, notaba su erección frotándome la espalda, no tardé en excitarme. Mordí mis labios y mis manos alcanzaron su prieto culo de gimnasio mientras él proseguía su hazaña. Bajó su cabeza hasta mi oído y con su voz cautivadora me susurró:
+ Podemos seguir en mi casa si lo prefieres.
Su lengua recorrió mi oreja y yo solo pude hacerle un gesto de aprobación con la cabeza mientras notaba mi entrepierna empapada imaginándole sumergido en mi sexo.




Llegamos al edificio, era enorme, calculo que tendría unas 30 plantas, me lanzó una mirada pícara mientras abría la puerta y seguidamente llamó al ascensor, afortunadamente estaba en la planta baja así que entramos a él, tocó el número 28 y antes de que las puertas se cerraran nuestros labios ya se había unido en un ardiente beso con muchas intenciones.



Tardó poco en empotrarme contra la pared del ascensor mientras me cogía del cuello y tentaba todo mi cuerpo centrándose en mis voluptuosos pechos que ya estaban duros ante aquel arrebato de pasión. Tocó el botón de emergencia y el ascensor se paró en seco.
Tomó mi pierna en alto para acercar su erección a mi sexo, mis piernas temblaban, estaba deseosa de su polla. Su lengua jugaba con mi cuello, mi piel se erizaba con cada pasada de su húmeda extremidad. Mis manos prisioneras de las suyas no podían hacer nada para evitarlo, esta noche era plenamente suya.



Y la bestia se desató, bajó hasta mi entrepierna, rompió salvajemente mis medias y sin pensarlo un segundo comenzó a introducir rápidamente sus dedos en mi interior mientras chupaba y mordía mis pezones ahora rígidos entre sus dientes.
Su velocidad aumentaba y mis piernas cada vez temblaban más, era un gran experto, pero no, esa noche no podía acabar corriéndome con una simple paja, necesitaba una buena follada y la necesitaba ya.



Contuve mi cuerpo ante aquellas manos maestras que hacían danzar mi cadera a su son mientras mi cuerpo sólo pedía más. Su polla estaba dura, durísima, le sobresalía del pantalón, así que intenté liberar una de mis manos para cogerla y su respuesta fue inmediata.
+ Ya veo lo que buscas…
Me cogió violentamente de la cadera, me dio la vuelta de cara a la pared y me embistió implacable con toda la fuerza de su cuerpo mientras yo gritaba de puro placer.




Agarraba mi culo mientras que me daba un palmetazo y sus acometidas subían de ritmo, se oía claramente el sonido cuando nuestros cuerpos se fusionaban “Plas, plas,plas…” .Mis pechos se mecían hacia delante y hacia atrás cual dementes. Sentía cada centímetro de su polla en mi sexo, cada pliegue, cada vena… realmente era espectacular. Éramos puro fuego, unidos nos movíamos a un compás atroz que sólo nuestros cuerpos sudorosos podían soportar.




Mi cuerpo extasiado no podía más ante aquél feroz ritmo y cayó preso del placer mientras que él se apropiaba de agarrar fuerte mi culo y comenzar a mover mi cadera hacia sí para penetrarme lo más duro y profundo posible. Mi cara lo decía todo, ojos en el cielo, boca entreabierta y respiración acelerada…



Los gemidos mezclados con gritos hicieron que no corriésemos los dos al unísono ante aquella increíble escena. Notaba el latir de su miembro mientras escupía su sabroso néctar en mi interior, estaba caliente, casi tanto como nosotros.



- ¿Y ahora qué?
+ Íbamos a mi casa, ¿no? Aún no hemos llegado…
- Me encantaría darme una ducha
+ Por supuesto.

Pulsó de nuevo el botón del ascensor y este volvió a moverse mientras nosotros, agonizantes ,intentábamos vestirnos de nuevo.
[…]


lunes, 23 de enero de 2017

Comburentes

Era una tarde de invierno, el frío pasaba factura y yo le esperaba impaciente subida en mis tacones de 15 centímetros con mi pelo castaño rizado suelto completamente, mi tanga de encaje blanco y mi top a juego con los tacones. Todo estaba preparado tal y cómo habíamos hablado por la mañana y él estaba a punto de llegar del trabajo.



Y de repente...- ''toc'' ''toc''- Era él, estaba claro, pero aun así abrí la puerta despacito y me asomé para asegurarme quien era. Le cogí de la camiseta y lo metí para adentro lo más rápido que pude. Él se quedó estupefacto observando mi cuerpo así que lo cogí y lo estampé contra la pared en un beso apasionado mientras le cogía el paquete con fuerza. Notaba cómo su sexo crecía y crecía así que no pude esperar más , me despegué de su boca y de rodillas, le bajé los pantalones.




Él sólo pudo echar la cabeza para atrás y apoyarla en la pared porque ya sabía lo que le esperaba. Sabía que me había puesto muy cachonda por la mañana y que necesitaba una buena polla. Se la cogí y comencé a lamersela toda de arriba a abajo,desde los huevos hasta la punta, lubricando bien cada rincón mientras mi mano se acercaba a la puntita juguetona que me esperaba impaciente. 




Y mis dos manos se empezaron a mover como hermanas de arriba a abajo haciéndole estremecerse del gusto que le daba.

- Tienes unas manos espectaculares - dijo entrecortado.
+ Pues aún no lo has visto todo.
- Ufff....



Su boca cada vez se abría más y su cara lo decía todo, lo estaba disfrutando, pero no era el único. Mis ganas de metérmela en la boca aumentaban con cada movimiento así que no pude contenerme y mi lengua se volvió loca en su punta, moviéndose de un lado a otro, haciéndole sufrir con la idea de que se la chupara ya, pero no, me encantaba tenerle en vilo y lo estaba consiguiendo.



Empezó a gemir y consiguió su cometido, comencé a comérsela con tal gana que empecé a mojar mi tanga del gusto que me estaba dando tenerle tan cachondo por mi culpa. Él solo podía cerrar los ojos, respirar fuerte y gozar mientras yo hacía mi trabajo. Mis ojos se centraban en los suyos, no le apartaba la mirada y mi sexo cada vez estaba más caliente, me ardía entre las piernas, palpitaba de placer, tenía que hacer algo...


Comencé a masturbarme mientras acababa mi tarea y los gemidos entrecortados por su polla en mi boca le ponian mucho más, pero no era suficiente, mi ritmo bajaba al concentrarme en mis dedos y eso él no podia permitirlo así que me cogío del pelo y me apretó todo lo fuerte que pudo contra su miembro, lo que no me dejaba apenas respirar, pero sinceramente... me encantaba. 


Lo cogí y lo tiré a la cama para comersela lo mejor que sé, de abajo a arriba, con movimientos circulares, con la lengua, las manos y todo lo posible. Él se estremecía, sólo gemía y  me observaba sin perder detalle (me encanta que me observen mientras hago una buena comida de polla). De repente me cogió del culo y me lo puso en su cara. Mientras tanto, no pude parar de chupar aquella gloria que tenía entre las piernas, lo estaba disfrutando y ahora con él ahí abajo, no sabéis cuanto...


Nos quedaba poco, estábamos muy cachondos y no nos dejábamos ni respirar el uno al otro, la lujuria nos poseía y no había nada que pudiera pararnos. Yo notaba que ya llegaba, - ¡Joder, qué bien lo haces! -, mis piernas comenzaron a temblar ante lo que sabían que vendría,las gotas le caían a la cara como si de rocío se tratara y al fin, un orgasmo pleno me inundó. 



El estaba fascinado ante aquella escena que había conseguido y no tardó en meterme su polla en la boca y follármela como quiso, Me cogía del pelo para sujetar mi cabeza y me daba con todas sus ganas, tenía ganas de correrse y no lo escondía, la leche estaba cerca, lo presentía.



Le ayudaba con la lengua, la movía suavemente por todo el tronco de su enorme tranca y lo miraba fijamente mientras lo hacía, lo que lo ponía aún mas, de repente sentí un calor intenso que se acercaba y el pálpito de sus huevos auguraban un final más que feliz, así que me la saqué de la boca y recibí gustosa mi premio. Había sido muy buena y mi regalo no era para menos.


- Tenemos que repetir esto más
+ Joder, que guarra eres, me encantas.