viernes, 15 de diciembre de 2017

INTRANSIGENTE

Son las 22:00h en una noche fría de invierno y quedamos en la calle principal donde me recoges con tu coche. Un Golf blanco, precioso, impoluto y con olor a recién estrenado  - ¿Por qué tengo tal debilidad por los Golf? Pf... me encantan -.

Llevo un vestido bastante ajustado, de color verde militar, combinado con zapatillas de deporte y… mierda, ¿Dónde está mi chaqueta?.

¿Dónde estás? te estoy esperando abajo.         
 Ya bajo, dame un minuto, había olvidado mi chaqueta.
Vamos. Sabes que no me gusta esperar.

Y vuelves a usar ese carácter dominante que tanto me encanta y me pone a mil.

Ya voy, exigente.
Relaja el tono cielo ¿o quieres que te recuerde quién domina de nuevo?

Prefiero no contestarte y esperar a verte, aunque me sonrojo al recordar lo que pasó en nuestra primera cita; sin duda diferente y explosiva.
Consigo llegar al coche y allí estás, esperándome con tu cara de malos amigos por haberte hecho esperar, y tras verla, se me escapa una sonrisa pícara (me encanta hacerte rabiar). Lo que hace que me mires y se te frunza el ceño.

¿De qué te ríes?
De ti


¿Cómo que de mí? - Dices mientras arrancas el motor y comenzamos a movernos.

No has querido decirme donde nos dirigimos en ningún momento. - Tú, y tu afán de controlarlo todo… - pienso.

Contesta.

Recuperas ese tono imperativo y contundente mientras apartas durante un segundo la vista de la carretera y diriges tu mirada firme hacia mí.

De esa seriedad que intentas aparentar siempre. Me hace gracia. Ya lo sabes
¿Te hace gracia o te pone? – dices mientras me miras fijamente esperando una respuesta

Mi mirada lo dice todo. No necesitamos mediar palabra, los dos sabemos lo mucho que me pone ese semblante dictatorial que tienes, la forma de provocarme en cada momento, las miradas desafiantes... todo tú.

Solo puedo mirarte sensualmente a los ojos y morderme el labio. El calor comienza a subir desde mi vientre hacia arriba.


Estamos bastante lejos ya y de pronto detienes el coche delante de un semáforo que en ese momento se torna rojo; y una mano furtiva se abre camino desde la palanca de cambios hasta mis piernas, lo que hace que se erice cada poro de mi piel al notar el roce de tus dedos sobre ella.


El camino de esa mano se vuelve más firme y contundente, no te andas con sandeces, soy tuya y lo sabes, así que llegas a mi sexo y apartas fácilmente el fino tejido de encaje negro que lo cubre, mueves tus dedos diestros sobre él mientras te lanzas a mí, comienzas a besarme el cuello y seguidamente la boca.


El tiempo se acaba y el semáforo ha vuelto a ponerse en verde. Te apartas y continúas con el itinerario que sólo tú conoces. Yo me quedo extasiada intentando recomponerme pero me es prácticamente imposible.

¿Crees que podrás aguantar hasta que lleguemos? – dices con tono chulesco

Odio que me hables así pero en ese preciso momento me da igual, francamente, estoy demasiado cachonda.

Si me dijeras donde vamos…
Señorita, creo que la pregunta ha sido bastante clara, limítate a contestar.
No – me resigno a contestar con cara de pocos amigos. Odio que me hables así-
Genial. Ven aquí.

Y me coges la cabeza y me la plantas en tu entrepierna. El bulto ya es bastante prominente y no puedo evitar excitarme al pensar el tamaño que se esconderá debajo del angosto pantalón que lo separa de mí.


No puedo eludir morderla con ansia a través de la tela mientras mis manos se mueven por el botón, la cremallera y seguidamente la goma del calzón.

La saco y al fin es mía, levanto la vista y estás concentrado mirando a la carretera, esbozando una leve sonrisa mientras me manoseas el cuerpo entero desde la espalda hasta el culo con la mano derecha esperando impaciente que entre en acción.

Comienzo a lamerla de arriba abajo, jugando con mi lengua desde su nacimiento hasta el extremo, moviéndola sin parar en este punto y mientras tanto, noto como te alteras, como tu respiración se acelera y coges el volante con más fuerza.


Disfruto cada lamida, cada impulso que mi húmeda extremidad recorre sobre ti y no espero más, anhelo el sabor de tu miembro dentro de mi boca. Y comienzo a succionar tu cúspide con mis labios mientras muevo mi lengua por toda su superficie.


Tus ojos entornados lo dicen todo y tu boca no se queda atrás. Te encanta, no te importa que se aprecie a simple vista, y a mí me fascina más el tenerte ahí, rendido a mis encantos, a mis pies, a mí.


Ahora domino yo, solo yo dicto qué hacer en cada momento para hacerte suplicar por tenerme ahí. Tu cara me dice que eres mío, que puedo hacer contigo lo que quiera, y vaya si lo voy a hacer…


Disfruto del momento y mi cuerpo sabe cómo hacértelo saber, muevo mi culo mientras me pongo a cuatro patas y te la mamo con más energía.
Tú sabes lo que quiero, dámelo…


No me hace falta decirte nada, sueltas una mano del volante y la diriges hasta mi sexo, donde inicias un celérido movimiento con tus suaves dedos por todo mi coño, chorreante de placer ante tal escena.

Mi cabeza no para en esa cesante comida, la gozo a cada segundo, con mi lengua pegada a toda tu extensión en cada movimiento. Tus dedos se mueven ágiles dentro y fuera de mí, y entretanto intercalo gemidos furtivos que hacen que te vuelvas loco.

Aumentas tu ritmo.

Aumento mi ritmo.


El camino parece infinito y sólo estamos los dos en aquel pequeño habitáculo donde los cristales comienzan a empañarse. Conectas el aire acondicionado y se me eriza el vello al sentir la brisa fría por toda mi piel desnuda.

Mis pezones se tornan rígidos ante el cambio de temperatura y no dudas en pellizcarlos con tus dedos mientras mi ritmo se acelera.


Tu final se acerca, lo siento en cada chupada, tu polla comienza a convulsionar, noto la solidez de tus huevos repletos de oro blanco y me pongo más cachonda si cabe…

Posas tu mano sobre mi cabeza y cogiéndome del pelo impulsas mi cabeza hasta el fondo de tu ser. Me cortas la respiración en cada irrupción, mi garganta se ensancha para acomodar tal armamento una y otra vez.


Y culminas, me saturas la cara de lefa, me llenas la boca y aún tienes más. No puedo evitar levantar la vista y mirar tu cara de gozo y satisfacción mientras lo haces. Desde luego, estás mucho más guapo con esa cara que con tu cara de rufián diaria.


Madre mía, nunca me la habían chupado así.
No te relajes, aún no hemos acabado, queda mucha noche por delante
Lo sé, ya estamos llegando al destino.
Genial. Esto sólo acaba de empezar.

martes, 18 de abril de 2017

Noche carnal

Estamos en mi casa tomando una copa de vino tranquilos mientras reímos y debatimos un poco sobre las noticias del día. Te levantas y te encaminas hacia la cocina, entretanto yo me quedo en el sofá impaciente mirando el móvil para distraerme de la espera.

Tengo un poco de hambre y te sigo hasta la nevera para coger un plátano que me quite el apetito, no me apartas los ojos de encima mientras preparas algo para picar. Me apoyo en la cocina y me dispongo a comerme mi plátano mientras juego con mi ropa, desabrochando mi camisa para dejar ver mi canalillo y rozando mi falda negra de tubo con las yemas de mis dedos.

Separo la cáscara del fruto y me percato de que me estás mirando fijamente mientras lo hago, me doy cuenta de que estoy mordiéndome el labio y mi mirada se vuelve ardiente hacia ti, mi entrepierna se humedece y mi lengua comienza a recorrer el fruto de arriba abajo bajo tu atenta mirada.


Noto como te estremeces, como tu mirada se vuelve aún más lujuriosa y como me deseas. No paro con mi movimiento y mi mano empieza a moverse por mi cuerpo, subiendo de abajo a arriba, parándose en mis pechos y jugando con ellos a través de esta camisa tan transparente que llevo puesta. Mi lengua no cesa con este fruto tan apetecible y sin pensarlo un segundo lo introduzco en mi boca para saborearlo mejor una y otra vez.


Te acercas a mi poco a poco acompañado de una cubitera que previamente habías preparado, la dejas encima de la encimera y tu lengua se acompasa con la mía en esta guerra que acontece en nuestras bocas, mientras tus dedos juegan libres por mis pechos aun cubiertos que tras un rápido movimiento dejan de estarlo y quedan libres, excarcelados de ese fino tejido que los atrapaba y tu mano se mueve veloz por mis piernas subiendo mi falda para dejar al descubierto mi piel más íntima, la parte posterior de mi cuerpo queda completamente disponible ante el tacto de tus manos.


No puedo evitar gemir ante esta escena que estamos viviendo, tu boca no se separa de mi cuerpo, chupas, lames y acaricias cada centímetro de él y no puedo parar de estremecerme. En un impulso coges un cubito de hielo y comienzas a pasarlo por mi cuerpo, comenzando por mi cuello y bajando poco a poco por cada poro de mi piel hasta llegar a mi pecho que se torna firme ante esa fría sensación.

Gimo ante el escalofrío y vuelco mi cabeza hacia atrás con la boca abierta. Seguidamente tu lengua caliente juega con mi pezón congelado por el hielo y una explosión de emociones me invade. Me presionas contra la encimera y me dejo caer sobre ella sin poner presión alguna.


Prosigues con tu juego del cubito de hielo y bajas por debajo de mis pechos haciendo pequeños círculos hasta llegar a mi ombligo y dejando mi piel húmeda a su paso. 


Tus besos se vuelven más apasionados y llenos de lujuria, sueltas el cubito en la cubitera y sigues con tu lengua el rastro de agua que ha dejado por mi piel hasta llegar a mi parte más íntima, protegida aún por la fina tela de mi ropa interior que no tardas en desprender de mi cuerpo.



Y ahí estoy yo, completamente desnuda, dispuesta a ti, me coges en volandas y me llevas a la cama donde te separas de donde estoy para admirarme de lejos, te quedas atónito con mi cuerpo que comienzo a mover lo más sensual posible y te sientas en una silla para admirarme detenidamente mientras te bajas los pantalones y veo como tu polla comienza a crecer ante mi atenta mirada.



No puedo evitar bajar una mano hasta mi coño ahora húmedo y masturbarme deseando que esa grandiosa polla se introduzca dentro de mí. Mis pechos se ponen tersos y duros, y mi vagina es ahora más líquida que sólida. Te necesito dentro de mí. AHORA.



Y no esperas más, te acercas a mí y me tiras de los brazos hasta llegar al filo de la cama, mi cabeza queda fuera y no dudas en meterme tu gran miembro en la boca, el que yo recibo con gusto y tu gemido triunfante colma la habitación. No paro de masturbarme mientras te la como, estoy expectante ante este acto de lujuria desenfrenada. Mi lengua recorre todo tu miembro mientras entra y sale de mi cada vez más mojado.



Nuestro movimiento se vuelve cada vez más firme, más acompasado y más profundo, tu tranca cada vez entra más dentro de mí y se inmiscuye en lo más profundo de mi garganta.



Tus manos se dirigen hasta mi coño chorreante de placer y me introduces dos dedos que me hacen gemir enérgicamente aun teniendo la boca saturada. Mi mano entra en acción y comienzo a chupártela ayudándome de ella, mi cabeza se vuelve loca entre tus piernas mientras tus dedos no paran de hacerme gozar.



Tus manos expertas se mueven dentro y fuera de mí firmemente decididas a hacerme estallar de placer,  pero necesito algo más. Te necesito a ti, en todo tu esplendor.



Y me das la vuelta, me abres de piernas y me la metes sin pensártelo un segundo, noto como me colmas, como me llenas con tu enorme falo y mi espalda se curva, mis manos agarran fuerte la sábana y mis pies se tensan. Necesitaba esto, necesitaba tu polla.


Y comienzas lento, nuestros cuerpos empiezan a amoldarse y tu verga quiere más, quiere adentrarse más y eso es exactamente lo que hace, muy poco a poco. Me encanta esta sensación, noto cada uno de los pliegues y venas entrar y salir de mi.
+ Mmmmmmm… - gimo con la boca abierta



Tu ritmo no tarda en acelerarse. Estamos ambos sedientos de sexo y del duro, así que arremetes contra mi cuerpo con todas tus fuerzas y mis gemidos comienzan a subir de tono…


- Nos van a escuchar los vecinos… - dices tapándome la boca mientras tus embestidas se vuelven más potentes y saciantes.
Saco mi lengua y lamo tus dedos que ahora me tapan la boca y la lujuria se torna en un escalofrío que nos recorre el cuerpo a los dos.


Ese escalofrío se vuelve ardiente y cogiéndome del pelo bailamos juntos en una danza ancestral de lascivia y sensualidad en la que el único objetivo es el gozo mutuo. ¿Existe algo mejor que ésto?


- Te voy a follar como nunca te han follado.

+ ¿De verdad te crees capaz?

- Oooh muñeca, no me desafíes o no saldrás bien parada…

+ Adelante… - le digo con ojos desafiantes.

- Créeme, te arrepentirás de tus palabras.


Intento mantener la compostura y no dejarme llevar por la excitación del momento, el tenerme rendida a él lo hace sentirse poderoso, el amo del lugar, y sinceramente me encanta, necesito que me empale, pero bien y si eso ayuda, que así sea.

+ ¿Esto es todo lo que sabes hacer? – consigo decir entre gemidos

- Tú lo has querido, prepárate para ser partida en dos.


Y así es, sus acometidas comienzan a intensificarse y son acompañadas de varios cachetazos y tras estos, embestidas cada vez más fuertes mientras sigue cogiéndome del pelo. Yo no puedo evitar gemir de auténtico placer y correrme en un estallido de disfrute y carnalidad


- Al final parece que he sido capaz ¿no?

+ Ahora me toca serlo a mí.

Le cojo de los brazos y lo tiro a la cama de inmediato, dejándolo con la polla tiesa y completamente dura a mi merced aunque, la verdad, no tardo mucho en metérmela en la boca, no puedo aguantar más.


Y ahora que es todo mío comienzo a chupársela como nunca, con todas mis ganas, mi lengua se hace presa de su glande que no para de bailar acompasada a él mientras que mis manos peleadas con ellos suben y bajan sobre esa enorme viga de metal que tiene entre las piernas.


Comienzo a hacer lo que mejor sé, comer una buena polla pero de verdad, así que me la meto hasta el puto fondo de la garganta y comienzo a chuparla fuerte desde ahí, notando como entra y sale una y otra vez de mi gaznate.


No puedes más, la diosa que llevo dentro lo sabe…. y sin más dilación te corres, no es poca cantidad, era obvio que no iba a serlo, esos huevazos estaban repletitos de oro blanco que ahora es todo mío.


- Al final lo has conseguido ¡eh! Vaya boquita tienes, uff….



+ Ya te dije que era mi turno ;)

viernes, 10 de marzo de 2017

Masterclass

Daniel es un chico alto, de piel morena y pelo castaño, ojos verdes y un cuerpo escultural bastante raro para estar estudiando ciencias en la universidad; desde luego destaca entre todos los friquis de la clase. Hoy hemos quedado para repasar la clase de esta mañana porque tengo algunas dudas que él podría resolver ya que es muy bueno en bioquimica.

- Nos vemos esta tarde ¿sí?
+ Claro, te espero en casa, ¿quieres café?
- Me encantaría un café contigo, ¿A qué hora voy?
+ De las 16:00 en adelante.
- Perfecto, ¡nos vemos!
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- Estoy saliendo, llego en 10 minutos
+ Ay, vale, me iba a meter a la ducha, estaré atenta.

Me dispongo rápidamente a meterme en la ducha y ducharme a contrareloj y cuando estoy enjabonándome el pelo oigo el timbre de la puerta. Me pongo la toalla y salgo disparada a abrir. Voy con todo el pelo lleno de espuma y con todo el cuerpo empapado.

- Vaya, era cierto que estabas en la ducha. Uau.
+ Si… pasa, pasa, no te quedes ahí, yo tardo un segundo en terminar de aclararme. - digo completamente roja.

Se me queda mirando fijamente y se lanza a mis labios como cuando un depredador coge a su presa. Yo me quedo estupefacta, por un momento no me lo creo. Me coge en brazos y me monta encima del recibidor de la entrada mientras cierra la puerta de la casa a su espalda.



No puedo evitar gemir ante el tacto de sus labios con mi piel, notando como descienden por mi cuello y como sus dientes tiran de la toalla para quitarla de su sitio, su mano se mueve libre por mi cadera hasta que llega a su primer destino que es mi pecho y juega con un pezón mientras que su lengua juega con el otro. Mi cuerpo se arquea ante ambas sensaciones y él en respuesta a ese movimiento acerca su erección hacia mi entrepierna, me presiona con todo el peso de su cuerpo contra la pared y automáticamente noto el frío de ella sobre mi piel aun mojada.


En estos momentos agradezco estar ya desnuda,..
- Deberías terminar lo que estabas haciendo -  y esboza una sonrisa que se acompasa con su mirada ardiente-.
Me coge en volandas y me lleva hasta el baño donde me mete en la bañera aun llena de agua y espuma y comienza a quitarse rápidamente toda la ropa. Yo no me lo creo, estoy flipando en toda la gama de colores habidos y por haber.




Se mete conmigo en la bañera y sus labios se aferran a los míos con pura pasión mientras sus manos recorren mis pechos turgentes y juegan con mis pezones erectos. Su lengua juega con la mía en mi boca y su mano no para de bajar hasta que me abre las dos piernas para tener libre acceso a mi sexo.
Me posa la mano encima de mi parte más íntima y comienza a jugar con mi clítoris entre sus dedos moviéndolos en círculos rápidamente y haciéndome gemir entre sus labios. Introduce un dedo en mi interior que me hace retorcerme de placer en esa bañera llena de agua y espuma, la sensación es espectacular.


No puedo evitar cogerle el miembro y comenzar a moverlo de arriba abajo, lo que lo hace separarse de mi boca y soltar un gemido agónico mirándome a los ojos fijamente, por lo que comienzo a mover la mano enérgicamente, su mano se aleja de mi cuerpo y sé que es mi turno para hacerle gozar de lo lindo.
Ahora es cuando voy a poder sacar todo mi potencial y mi mano se acompasa con sus gemidos incesantes acompañados por su boca que se abre para dejar salir toda su pasión desmesurada.



Y no puedo parar mi ansiedad por chupar una buena polla así que no me lo pienso dos veces y me abalanzo hacia ella para metérmela en la boca y degustarla como hacía tiempo que anhelaba. Mi mano se mueve a compás de mi boca y en su cara se refleja el placer en su esencia más carnal. Cerrando los ojos fuertemente y echando la cabeza hacia atrás disfruta de cada uno de los movimientos de mi lengua por esa deliciosa verga.



Me toma en sus brazos y comienza a tomar todo mi cuerpo con sus manos expertas que me recorren de arriba abajo y se centran en mi sexo moviéndose rápidamente y haciéndome estremecer desde lo más profundo de mi interior.



- Anda coge el gel de baño de allí que  voy a dejarte bien limpita
+ ¿Este? -  digo contoneando mi trasero delante de su mirada traviesa y llena de deseo -.

Él disfruta de las vistas de mi culo mientras me enjabona con sus manos y me limpia muy muy adentro…

- Eres preciosa Natalia, se nota que te das mucha caña en el gimnasio.
+ Me gusta más que me den caña a mí
- Veo que no eres traviesa sólo en clase...

Le miro y me ruborizo, y no puedo dejar escapar una mirada pícara que le hace darme un cachetazo y comienza a mover su mano cada vez más cerca de mi coño húmedo y sediento de sexo…


Noto de repente su enorme polla presionándome la espalda y moviéndose de arriba abajo haciéndome estremecer y gemir profundamente con solo el mero pensamiento de tenerla dentro. Sentirla como se mueve entre los cachetes de mi culo hace que me curve de placer ante el cúmulo de tantas sensaciones.


Inmediatamente me vuelve a dar la vuelta y nos ponemos frente a frente. No puedo evitar deleitarme con su enorme erección que sobresale por encima del agua aun con la bañera bastante llena. Me pongo encima de él y lentamente la introduzco en mi interior, la sensación de humedad mezclada con el placer hacen una combinación explosiva que me hace retorcerme de placer encima de su enorme tranca



Mi movimiento es desgarradoramente lento y mi cuerpo es todo sensaciones, noto cómo cada centímetro de su falo se introduce y sale de mi interior con movimientos ascendentes. Cada vena, cada pliegue, el glande en todo su esplendor se esconde y aparece dentro y fuera de mí. Mis pechos ahora aún más turgentes permanecen quietos esperando guerra, una guerra que no tardará mucho en llegar, este ritmo me mata, necesito fuego porque estoy ardiendo por dentro.



Somos uno, piel con piel y sólo pasión. La lujuria nos recorre el cuerpo con este movimiento lento que hace que nos sintamos completamente el uno al otro pero los dos sabemos que queremos más, mucho más.



Necesito que me folle fuerte y lo necesito ya, así que no lo dudo y hago uso de mis dotes de mujer cogiendo mis tetas con las dos manos y moviéndolas de arriba abajo acompañándolas con una mirada de “Fóllame sin compasión” que le deja estupefacto.



Pero entiende al cien por cien mis súplicas y sentándose en el borde de la bañera me coge en volandas y me la mete fuertemente, un grito de desesperación sale de mi interior seguido de muchos más que se convierten en una deliciosa armonía carnal protagonizada por los dos.

+ Ooohhh, siii ¡¡ahora sí por dios!!
- Eres una jodida perra, te encanta que te empalen eh…
+ Dame todo lo fuerte que quieras – y acompaño estas sensuales palabras con un guiño entrecortado por mis clamantes gemidos.

Y no se lo piensa, sus embestidas son brutales y mi cuerpo no puede soportar tanto placer, se estremece ante cada sacudida y mi cabeza se pierde en los confines de esta húmeda habitación.



Y mirándome con los ojos perdidos me coge en brazos y me pone de pie apoyada en la pared sin sacarme la polla de dentro y sigue con su ritmo agónico mientras yo araño todos los azulejos de la pared y grito de puro placer (Sí, yo soy de las que gritan, y mucho.) Mi cuerpo se arquea para recibir mejor su polla y noto como sus huevos azotan mi clítoris una y otra vez provocándome aún más si cabe.



Sube mi pierna hasta su hombro para dejarme a mi llevar el ritmo y esto hace que se adentre aún más en mi interior. Madre mía, la tiene tan grande que la noto como hace tope dentro de mi, me está haciendo polvo, pero me encanta. Le dirijo mis gemidos para demostrarle lo bien que me lo está haciendo pasar y en un rápido movimiento me coge de la cintura y…



Me empotra contra el lavabo con tal fuerza que siento todo su vigor entrando y saliendo de mí, desde luego este friqui de las ciencias como yo, sabe cómo hacer gozar a una mujer de lo lindo... No puedo evitar intentar mover mis caderas al compás de sus brutales embestidas que hacen mis ojos tornarse en blanco augurando un gran y cercano final…



Y grito de auténtico placer ante semejante acto de lujuria carnal, nuestros cuerpos se funden y me corro plenamente extasiada mientras él prosigue con su ritmo deleitándose de lo que está sucediendo gracias a su gran polla. Y finalmente culmina en mi interior llenándome por dentro de su calor ardiente y húmedo…



- Sintiéndolo mucho vamos a tener que quedar otra vez para repasar bioquímica señorita…
+ No, no lo sientas… estaré encantada de dar otra masterclass contigo... - decimos los dos entre gemidos-.