martes, 18 de abril de 2017

Noche carnal

Estamos en mi casa tomando una copa de vino tranquilos mientras reímos y debatimos un poco sobre las noticias del día. Te levantas y te encaminas hacia la cocina, entretanto yo me quedo en el sofá impaciente mirando el móvil para distraerme de la espera.

Tengo un poco de hambre y te sigo hasta la nevera para coger un plátano que me quite el apetito, no me apartas los ojos de encima mientras preparas algo para picar. Me apoyo en la cocina y me dispongo a comerme mi plátano mientras juego con mi ropa, desabrochando mi camisa para dejar ver mi canalillo y rozando mi falda negra de tubo con las yemas de mis dedos.

Separo la cáscara del fruto y me percato de que me estás mirando fijamente mientras lo hago, me doy cuenta de que estoy mordiéndome el labio y mi mirada se vuelve ardiente hacia ti, mi entrepierna se humedece y mi lengua comienza a recorrer el fruto de arriba abajo bajo tu atenta mirada.


Noto como te estremeces, como tu mirada se vuelve aún más lujuriosa y como me deseas. No paro con mi movimiento y mi mano empieza a moverse por mi cuerpo, subiendo de abajo a arriba, parándose en mis pechos y jugando con ellos a través de esta camisa tan transparente que llevo puesta. Mi lengua no cesa con este fruto tan apetecible y sin pensarlo un segundo lo introduzco en mi boca para saborearlo mejor una y otra vez.


Te acercas a mi poco a poco acompañado de una cubitera que previamente habías preparado, la dejas encima de la encimera y tu lengua se acompasa con la mía en esta guerra que acontece en nuestras bocas, mientras tus dedos juegan libres por mis pechos aun cubiertos que tras un rápido movimiento dejan de estarlo y quedan libres, excarcelados de ese fino tejido que los atrapaba y tu mano se mueve veloz por mis piernas subiendo mi falda para dejar al descubierto mi piel más íntima, la parte posterior de mi cuerpo queda completamente disponible ante el tacto de tus manos.


No puedo evitar gemir ante esta escena que estamos viviendo, tu boca no se separa de mi cuerpo, chupas, lames y acaricias cada centímetro de él y no puedo parar de estremecerme. En un impulso coges un cubito de hielo y comienzas a pasarlo por mi cuerpo, comenzando por mi cuello y bajando poco a poco por cada poro de mi piel hasta llegar a mi pecho que se torna firme ante esa fría sensación.

Gimo ante el escalofrío y vuelco mi cabeza hacia atrás con la boca abierta. Seguidamente tu lengua caliente juega con mi pezón congelado por el hielo y una explosión de emociones me invade. Me presionas contra la encimera y me dejo caer sobre ella sin poner presión alguna.


Prosigues con tu juego del cubito de hielo y bajas por debajo de mis pechos haciendo pequeños círculos hasta llegar a mi ombligo y dejando mi piel húmeda a su paso. 


Tus besos se vuelven más apasionados y llenos de lujuria, sueltas el cubito en la cubitera y sigues con tu lengua el rastro de agua que ha dejado por mi piel hasta llegar a mi parte más íntima, protegida aún por la fina tela de mi ropa interior que no tardas en desprender de mi cuerpo.



Y ahí estoy yo, completamente desnuda, dispuesta a ti, me coges en volandas y me llevas a la cama donde te separas de donde estoy para admirarme de lejos, te quedas atónito con mi cuerpo que comienzo a mover lo más sensual posible y te sientas en una silla para admirarme detenidamente mientras te bajas los pantalones y veo como tu polla comienza a crecer ante mi atenta mirada.



No puedo evitar bajar una mano hasta mi coño ahora húmedo y masturbarme deseando que esa grandiosa polla se introduzca dentro de mí. Mis pechos se ponen tersos y duros, y mi vagina es ahora más líquida que sólida. Te necesito dentro de mí. AHORA.



Y no esperas más, te acercas a mí y me tiras de los brazos hasta llegar al filo de la cama, mi cabeza queda fuera y no dudas en meterme tu gran miembro en la boca, el que yo recibo con gusto y tu gemido triunfante colma la habitación. No paro de masturbarme mientras te la como, estoy expectante ante este acto de lujuria desenfrenada. Mi lengua recorre todo tu miembro mientras entra y sale de mi cada vez más mojado.



Nuestro movimiento se vuelve cada vez más firme, más acompasado y más profundo, tu tranca cada vez entra más dentro de mí y se inmiscuye en lo más profundo de mi garganta.



Tus manos se dirigen hasta mi coño chorreante de placer y me introduces dos dedos que me hacen gemir enérgicamente aun teniendo la boca saturada. Mi mano entra en acción y comienzo a chupártela ayudándome de ella, mi cabeza se vuelve loca entre tus piernas mientras tus dedos no paran de hacerme gozar.



Tus manos expertas se mueven dentro y fuera de mí firmemente decididas a hacerme estallar de placer,  pero necesito algo más. Te necesito a ti, en todo tu esplendor.



Y me das la vuelta, me abres de piernas y me la metes sin pensártelo un segundo, noto como me colmas, como me llenas con tu enorme falo y mi espalda se curva, mis manos agarran fuerte la sábana y mis pies se tensan. Necesitaba esto, necesitaba tu polla.


Y comienzas lento, nuestros cuerpos empiezan a amoldarse y tu verga quiere más, quiere adentrarse más y eso es exactamente lo que hace, muy poco a poco. Me encanta esta sensación, noto cada uno de los pliegues y venas entrar y salir de mi.
+ Mmmmmmm… - gimo con la boca abierta



Tu ritmo no tarda en acelerarse. Estamos ambos sedientos de sexo y del duro, así que arremetes contra mi cuerpo con todas tus fuerzas y mis gemidos comienzan a subir de tono…


- Nos van a escuchar los vecinos… - dices tapándome la boca mientras tus embestidas se vuelven más potentes y saciantes.
Saco mi lengua y lamo tus dedos que ahora me tapan la boca y la lujuria se torna en un escalofrío que nos recorre el cuerpo a los dos.


Ese escalofrío se vuelve ardiente y cogiéndome del pelo bailamos juntos en una danza ancestral de lascivia y sensualidad en la que el único objetivo es el gozo mutuo. ¿Existe algo mejor que ésto?


- Te voy a follar como nunca te han follado.

+ ¿De verdad te crees capaz?

- Oooh muñeca, no me desafíes o no saldrás bien parada…

+ Adelante… - le digo con ojos desafiantes.

- Créeme, te arrepentirás de tus palabras.


Intento mantener la compostura y no dejarme llevar por la excitación del momento, el tenerme rendida a él lo hace sentirse poderoso, el amo del lugar, y sinceramente me encanta, necesito que me empale, pero bien y si eso ayuda, que así sea.

+ ¿Esto es todo lo que sabes hacer? – consigo decir entre gemidos

- Tú lo has querido, prepárate para ser partida en dos.


Y así es, sus acometidas comienzan a intensificarse y son acompañadas de varios cachetazos y tras estos, embestidas cada vez más fuertes mientras sigue cogiéndome del pelo. Yo no puedo evitar gemir de auténtico placer y correrme en un estallido de disfrute y carnalidad


- Al final parece que he sido capaz ¿no?

+ Ahora me toca serlo a mí.

Le cojo de los brazos y lo tiro a la cama de inmediato, dejándolo con la polla tiesa y completamente dura a mi merced aunque, la verdad, no tardo mucho en metérmela en la boca, no puedo aguantar más.


Y ahora que es todo mío comienzo a chupársela como nunca, con todas mis ganas, mi lengua se hace presa de su glande que no para de bailar acompasada a él mientras que mis manos peleadas con ellos suben y bajan sobre esa enorme viga de metal que tiene entre las piernas.


Comienzo a hacer lo que mejor sé, comer una buena polla pero de verdad, así que me la meto hasta el puto fondo de la garganta y comienzo a chuparla fuerte desde ahí, notando como entra y sale una y otra vez de mi gaznate.


No puedes más, la diosa que llevo dentro lo sabe…. y sin más dilación te corres, no es poca cantidad, era obvio que no iba a serlo, esos huevazos estaban repletitos de oro blanco que ahora es todo mío.


- Al final lo has conseguido ¡eh! Vaya boquita tienes, uff….



+ Ya te dije que era mi turno ;)

viernes, 10 de marzo de 2017

Masterclass

Daniel es un chico alto, de piel morena y pelo castaño, ojos verdes y un cuerpo escultural bastante raro para estar estudiando ciencias en la universidad; desde luego destaca entre todos los friquis de la clase. Hoy hemos quedado para repasar la clase de esta mañana porque tengo algunas dudas que él podría resolver ya que es muy bueno en bioquimica.

- Nos vemos esta tarde ¿sí?
+ Claro, te espero en casa, ¿quieres café?
- Me encantaría un café contigo, ¿A qué hora voy?
+ De las 16:00 en adelante.
- Perfecto, ¡nos vemos!
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- Estoy saliendo, llego en 10 minutos
+ Ay, vale, me iba a meter a la ducha, estaré atenta.

Me dispongo rápidamente a meterme en la ducha y ducharme a contrareloj y cuando estoy enjabonándome el pelo oigo el timbre de la puerta. Me pongo la toalla y salgo disparada a abrir. Voy con todo el pelo lleno de espuma y con todo el cuerpo empapado.

- Vaya, era cierto que estabas en la ducha. Uau.
+ Si… pasa, pasa, no te quedes ahí, yo tardo un segundo en terminar de aclararme. - digo completamente roja.

Se me queda mirando fijamente y se lanza a mis labios como cuando un depredador coge a su presa. Yo me quedo estupefacta, por un momento no me lo creo. Me coge en brazos y me monta encima del recibidor de la entrada mientras cierra la puerta de la casa a su espalda.



No puedo evitar gemir ante el tacto de sus labios con mi piel, notando como descienden por mi cuello y como sus dientes tiran de la toalla para quitarla de su sitio, su mano se mueve libre por mi cadera hasta que llega a su primer destino que es mi pecho y juega con un pezón mientras que su lengua juega con el otro. Mi cuerpo se arquea ante ambas sensaciones y él en respuesta a ese movimiento acerca su erección hacia mi entrepierna, me presiona con todo el peso de su cuerpo contra la pared y automáticamente noto el frío de ella sobre mi piel aun mojada.


En estos momentos agradezco estar ya desnuda,..
- Deberías terminar lo que estabas haciendo -  y esboza una sonrisa que se acompasa con su mirada ardiente-.
Me coge en volandas y me lleva hasta el baño donde me mete en la bañera aun llena de agua y espuma y comienza a quitarse rápidamente toda la ropa. Yo no me lo creo, estoy flipando en toda la gama de colores habidos y por haber.




Se mete conmigo en la bañera y sus labios se aferran a los míos con pura pasión mientras sus manos recorren mis pechos turgentes y juegan con mis pezones erectos. Su lengua juega con la mía en mi boca y su mano no para de bajar hasta que me abre las dos piernas para tener libre acceso a mi sexo.
Me posa la mano encima de mi parte más íntima y comienza a jugar con mi clítoris entre sus dedos moviéndolos en círculos rápidamente y haciéndome gemir entre sus labios. Introduce un dedo en mi interior que me hace retorcerme de placer en esa bañera llena de agua y espuma, la sensación es espectacular.


No puedo evitar cogerle el miembro y comenzar a moverlo de arriba abajo, lo que lo hace separarse de mi boca y soltar un gemido agónico mirándome a los ojos fijamente, por lo que comienzo a mover la mano enérgicamente, su mano se aleja de mi cuerpo y sé que es mi turno para hacerle gozar de lo lindo.
Ahora es cuando voy a poder sacar todo mi potencial y mi mano se acompasa con sus gemidos incesantes acompañados por su boca que se abre para dejar salir toda su pasión desmesurada.



Y no puedo parar mi ansiedad por chupar una buena polla así que no me lo pienso dos veces y me abalanzo hacia ella para metérmela en la boca y degustarla como hacía tiempo que anhelaba. Mi mano se mueve a compás de mi boca y en su cara se refleja el placer en su esencia más carnal. Cerrando los ojos fuertemente y echando la cabeza hacia atrás disfruta de cada uno de los movimientos de mi lengua por esa deliciosa verga.



Me toma en sus brazos y comienza a tomar todo mi cuerpo con sus manos expertas que me recorren de arriba abajo y se centran en mi sexo moviéndose rápidamente y haciéndome estremecer desde lo más profundo de mi interior.



- Anda coge el gel de baño de allí que  voy a dejarte bien limpita
+ ¿Este? -  digo contoneando mi trasero delante de su mirada traviesa y llena de deseo -.

Él disfruta de las vistas de mi culo mientras me enjabona con sus manos y me limpia muy muy adentro…

- Eres preciosa Natalia, se nota que te das mucha caña en el gimnasio.
+ Me gusta más que me den caña a mí
- Veo que no eres traviesa sólo en clase...

Le miro y me ruborizo, y no puedo dejar escapar una mirada pícara que le hace darme un cachetazo y comienza a mover su mano cada vez más cerca de mi coño húmedo y sediento de sexo…


Noto de repente su enorme polla presionándome la espalda y moviéndose de arriba abajo haciéndome estremecer y gemir profundamente con solo el mero pensamiento de tenerla dentro. Sentirla como se mueve entre los cachetes de mi culo hace que me curve de placer ante el cúmulo de tantas sensaciones.


Inmediatamente me vuelve a dar la vuelta y nos ponemos frente a frente. No puedo evitar deleitarme con su enorme erección que sobresale por encima del agua aun con la bañera bastante llena. Me pongo encima de él y lentamente la introduzco en mi interior, la sensación de humedad mezclada con el placer hacen una combinación explosiva que me hace retorcerme de placer encima de su enorme tranca



Mi movimiento es desgarradoramente lento y mi cuerpo es todo sensaciones, noto cómo cada centímetro de su falo se introduce y sale de mi interior con movimientos ascendentes. Cada vena, cada pliegue, el glande en todo su esplendor se esconde y aparece dentro y fuera de mí. Mis pechos ahora aún más turgentes permanecen quietos esperando guerra, una guerra que no tardará mucho en llegar, este ritmo me mata, necesito fuego porque estoy ardiendo por dentro.



Somos uno, piel con piel y sólo pasión. La lujuria nos recorre el cuerpo con este movimiento lento que hace que nos sintamos completamente el uno al otro pero los dos sabemos que queremos más, mucho más.



Necesito que me folle fuerte y lo necesito ya, así que no lo dudo y hago uso de mis dotes de mujer cogiendo mis tetas con las dos manos y moviéndolas de arriba abajo acompañándolas con una mirada de “Fóllame sin compasión” que le deja estupefacto.



Pero entiende al cien por cien mis súplicas y sentándose en el borde de la bañera me coge en volandas y me la mete fuertemente, un grito de desesperación sale de mi interior seguido de muchos más que se convierten en una deliciosa armonía carnal protagonizada por los dos.

+ Ooohhh, siii ¡¡ahora sí por dios!!
- Eres una jodida perra, te encanta que te empalen eh…
+ Dame todo lo fuerte que quieras – y acompaño estas sensuales palabras con un guiño entrecortado por mis clamantes gemidos.

Y no se lo piensa, sus embestidas son brutales y mi cuerpo no puede soportar tanto placer, se estremece ante cada sacudida y mi cabeza se pierde en los confines de esta húmeda habitación.



Y mirándome con los ojos perdidos me coge en brazos y me pone de pie apoyada en la pared sin sacarme la polla de dentro y sigue con su ritmo agónico mientras yo araño todos los azulejos de la pared y grito de puro placer (Sí, yo soy de las que gritan, y mucho.) Mi cuerpo se arquea para recibir mejor su polla y noto como sus huevos azotan mi clítoris una y otra vez provocándome aún más si cabe.



Sube mi pierna hasta su hombro para dejarme a mi llevar el ritmo y esto hace que se adentre aún más en mi interior. Madre mía, la tiene tan grande que la noto como hace tope dentro de mi, me está haciendo polvo, pero me encanta. Le dirijo mis gemidos para demostrarle lo bien que me lo está haciendo pasar y en un rápido movimiento me coge de la cintura y…



Me empotra contra el lavabo con tal fuerza que siento todo su vigor entrando y saliendo de mí, desde luego este friqui de las ciencias como yo, sabe cómo hacer gozar a una mujer de lo lindo... No puedo evitar intentar mover mis caderas al compás de sus brutales embestidas que hacen mis ojos tornarse en blanco augurando un gran y cercano final…



Y grito de auténtico placer ante semejante acto de lujuria carnal, nuestros cuerpos se funden y me corro plenamente extasiada mientras él prosigue con su ritmo deleitándose de lo que está sucediendo gracias a su gran polla. Y finalmente culmina en mi interior llenándome por dentro de su calor ardiente y húmedo…



- Sintiéndolo mucho vamos a tener que quedar otra vez para repasar bioquímica señorita…
+ No, no lo sientas… estaré encantada de dar otra masterclass contigo... - decimos los dos entre gemidos-.

lunes, 20 de febrero de 2017

Ardientes


Primero de todo me gustaría pedir disculpas por esta ausencia prolongada. He sufrido algunos problemas personales y anímicos que me han pasado factura durante un largo periodo de tiempo, pero ya puedo decir que estoy completamente recuperada física y sobretodo psicológicamente y que Lujurias Carnales vuelve a ser lo que siempre fue. Sexo, pasión y sobre todo, lujuria.

No ha sido fácil despojarme de esos males que recorrían mi mente todo el tiempo, los estudios, la convivencia y todo se puso en mi contra y consiguió minarme. Por eso intentaba refugiarme en las amistades, esas que siempre están ahí y tras una larga deliberación mi respuesta a una noche de fiesta por la ciudad fue afirmativa.

Mi cara no está precisamente risueña y feliz como suele ser y tengo la piel pálida como si de un muerto se tratara, intento darme un poco de color con maquillaje y tiño mis labios de un color rojo pasión para darle un poco más de resplandor a mi rostro. Tras una larga deliberación escojo un tanga negro de encaje a juego con un sujetador del mismo tono, y unos pantalones negros de tiro alto con una camiseta con gran escote en color amarillo mostaza, me coloco mis tacones de 15 centímetros, me miro al espejo y me digo: “Vale, no estás nada mal, vamos a por todas hoy, esta noche vamos a olvidarlo todo.”


Había quedado con algunos compañeros de clase en ir a dar una vuelta tranquila por los bares del centro. Éstos se tomaron la libertad de invitar a amigos suyos propios a pasar aquella noche con nosotros y cuando le ví, me alegré de que Carlos no hubiera preguntado primero si podría traerse algún amigo personal por si alguien se negaba.

Tenía los ojos marrones, casi negros, su mirada era profunda, vestía una camiseta negra ceñida que le marcaba cada uno de sus esculpidos pectorales y dejaba al aire esos espléndidos brazos visiblemente trabajados, una chaqueta negra de cuero y unos vaqueros ajustados que hacían que mi respiración se acelerara a cada segundo.

De repente se me acerca, y con voz cautivadora se presenta.

- Hola, mi nombre es Max, encantado. ¿Natalia, verdad?

Me ruborizo, estoy casi temblando. Sus ojos no paran de mirarme fijamente esperando una respuesta.

+ Ho.. l.. a… , eeem, mi nombre….. ¿Cómo sabes mi nombre?

- Carlos me habla mucho de tí. Es un nombre precioso, casi tanto como tú

Me va a estallar la cara, me pongo de todos los colores y consigo esbozar una sonrisa estúpida a su comentario mientras él me responde guiñándome su ojo derecho, lo que hace que me derrita.

- Ven, te invito a una copa, ¿Qué bebes?

+ Ginebra con fanta de limón, gracias.

Pasamos toda la noche juntos, hablando, conociéndonos y olvidando a los demás compañeros que ríen y bailan a nuestras espaldas. Las copas corren, ya llevamos cuatro y mi cuerpo empieza a notar el efecto del alcohol en mí. Nuestros cuerpos, que empezaron distantes cada vez se acercan más hasta el punto de estar uno sobre el otro, me coge de la cintura en aquel bar abarrotado y me dice al oído lo mucho que le excita mi cuerpo mientras estas palabras llegan a lo más profundo de mi ser. Realmente, le deseo.

+ Tienes un culo espléndido Natalia -  dice mientras su mano furtiva baja de mi cintura y palpa mi trasero.

Y de repente sin pensarlo dos segundos me doy la vuelta y le miro a los ojos ardientemente. No puedo evitar lanzarme a sus labios y dejarle muy claro las ganas que le tengo. No voy a dejar escapar a un dios como este, le quiero en mí, y le quiero ahora.


Nos bebemos las copas rápidamente, paga caballerosamente lo consumido y nos dirigimos sin pensarlo hacia su piso ya que en el mío están mis compañeros y no es plan de montar el numerito. Él vive cerca, a unas 5 o 6 calles, o al menos el paseo se me hace muy corto. Llegamos al piso y me dispongo a subir por la escalera.

- ¿No prefieres el ascensor? Me dice. Y me ruborizo al recordar que pasó la última vez que utilicé un ascensor con un ligue.

+ No, es un segundo, hay que hacer ejercicio.

- No te preocupes por el ejercicio, Natalia, vamos a entrenar duro.

Me sonrojo y le miro ardientemente.

Me dice caballerosamente que pase primero para subir las escaleras y sé que obviamente es para mirarme el culo, así que no se si por la bebida o por lo nerviosa que me pone con esa mirada pícara, me contoneo al subir cada peldaño para hacerle sufrir hasta llegar arriba.

Ya arriba, le espero y al llegar a mi lado me da un cachetazo en el culo, no puedo evitar gemir de placer y aferrarme a su boca con todo el deseo que me ha hecho pasar toda la noche. Coge la llave y entre nuestras convulsiones consigue meter la llave y abrir la puerta. Cierra enérgicamente con el pie cuando estamos dentro y le voy quitando la camiseta mientras me lleva a la cama.


Estamos deseosos de placer, nuestros cuerpos se retuercen entre sí y noto como cada vez mi entrepierna comienza a ponerse más húmeda. Me quita la camiseta y seguidamente el sujetador con un rápido movimiento y presiona su cuerpo fuertemente contra mí mientras noto como su erección me oprime contra el colchón y hace que me retuerza del gusto.

Mis manos se dirigen hacia su pantalón y su mano ágil hace un gesto y las frena, mientras mueve su cabeza de un lado a otro y se le dibuja una sonrisa traviesa en el rostro. De pronto se separa de mis labios para proseguir por mi cuello con su lengua húmeda y detenerse en mis pechos, sobándolos y retorciendo su lengua en cada uno de mis pezones que responden erectos a su gesta. Me levanta y me pone encima de sí, mientras que yo no puedo parar de rozarme contra su entrepierna.


Me lanza salvajemente sobre la cama de nuevo. Desliza una mano sobre mi vientre hasta llegar a mi sexo, que está chorreante, y al encontrarse esa sensación se le escapa un gemido de auténtico placer al ver el efecto que causa en mí.

Recorre toda mi entrepierna, hasta que un dedo experto se posiciona en la entrada y comienza a introducirse en mí, una y otra vez. Mi cuerpo se arquea para recibir sus manos, que cada vez cogen más ritmo, y éste introduce un segundo dedo que me hace estallar en un grito de desesperación. Esto es insoportable, le quiero dentro de mí.


Él aún lleva los pantalones y yo estoy completamente expuesta a él, cuando ya por fin consigo que me deje, le cojo la bragueta y se la bajo rápidamente, para que no pueda pararme.

Saco su enorme polla, que desde luego, se intuía, ya que sus dimensiones propasando el pantalón eran de escándalo. Le escupo en la punta abundantemente y comienzo a mover mis manos alrededor de ella, sólo ahí, sin subir ni bajar, haciéndole lo que él me había hecho hace unos instantes. Me acerco a su miembro y le miro a la cara, mientras sigo moviendo mis manos haciendo movimientos circulares, le pongo la mirada más ardiente que tengo y saco mi lengua para que vea mis intenciones. Le pongo la lengua a milímetros de la punta y veo cómo lo desea, como echa la cabeza hacia atrás y gime desbocado. Y rápidamente le toco muy despacio y la guardo en mi boca de nuevo, sí, yo también se jugar a este juego.


Y me mira con ojos fulminantes ante el final inesperado que le acabo de propinar, me coge, me da la vuelta, me pone a cuatro patas, me coge del pelo hacia atrás y me embiste con toda su fuerza. Grito de dolor, pero sus acometidas no se ralentizan, y ese dolor cada vez va siendo más dulce, más placentero, cada vez le noto más, el tacto, el piel con piel, y agradezco estar tomándome las anticonceptivas porque odio los dichosos condones.

Cada vez aumenta más el ritmo y mi cuerpo se arquea para recibirlo. Oigo su voz jadeante, temblorosa, lo que me pone más a mil y me dejo llevar por esta increíble escena de sexo duro y salvaje que estamos protagonizando.


Podría estar horas en esta posición, me encanta que me dominen a veces y que tomen la iniciativa para variar. Él me tiene cogido el pelo con una mano y me coge el brazo con la otra para profundizar más adentro de mí, para llegar hasta el final y mis gritos son cada vez más agónicos, este ritmo me va a matar, voy a explotar muy pronto.

- Di mi nombre, Natalia

+ Max!

- Otra vez!

+ Max, max, maaaaxx….


Y mi cuerpo se deshace ante él, me corro con toda mi alma, las piernas me tiemblan y mi cuerpo parece de gelatina. Una explosión de placer me inunda y ante esta escena culminante saca su polla de mi interior y me agacho para recibir mi premio entre nuestros gemidos mezclados entre sí formando una melodía de lo más carnal. Y se corre en mi boca, la suya está abierta, el gozo le recorre cada centímetro de su piel y yo sigo exausta por lo acontecido.


- Natalia, eres increíble.

+ No tengo nada que envidiarte, Max.

Y nos quedamos uno encima del otro intentando recuperar la respiración después de semejante acto.